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La Iglesia Mayor Prioral del Puerto de Santa María

In Análisis geométrico, Especulación on 2 agosto, 2013 by alvarengomez

© Álvaro Rendón Gómez, junio 2013

Parte 1: Análisis estructural de la Portada del Sol

Motivación. Siempre quise dibujar la fachada lateral de la Iglesia Mayor Prioral de mi pueblo, El Puerto de Santa María, la conocida como Portada del Sol. Deseaba aplicarle un análisis geométrico y mediante interpretaciones icónica y simbólica de sus formas descubrir los posibles mensajes ocultos. Para ello, debía partir de un dibujo a líneas lo más exacto posible. Ahí comenzaron las dificultades pues no se han conservado planos de construcción y realizar un calco sobre fotografías se me antojaba una tarea lejos del rigor exigido; pues, tomar un punto de vista excesivamente bajo, el de la altura a la que colocamos la cámara de fotos, implica una deformación anamórfica difícil de compensar. Para desaparecer la deformación óptica de la perspectiva cónica invertida que realizan las máquinas fotográficas habría que aplicarle una perspectiva óptico-fisiológica inversa (M. Borissavlievitch)[1].

Fachada_Prioral(1)_1

Obsérvese en la [ilustración 1] la deformación proporcional que sufre el objeto real al ser visionado por un espectador de a pie. El punto de vista del espectador (PV) es el centro de una esfera que hemos representado como Circunferencia sobre la que se proyectan todos los puntos y líneas destacados del objeto real.

El resultado es un dibujo esférico deformado que, al ser idéntico al que se produce en nuestra retina, lo consideramos normal. En el caso que nos ocupa, la fachada del Sol, al ser un paramento teóricamente plano o con escasos relieves, la deformación anamórfica es apenas perceptible; exigiendo una aplicación correctiva moderada.

Fachada_Prioral(1)_2

Apréciese lo que ocurre con la imagen esférico-cónica[2] tras aplicarle una perspectiva óptico-fisiológica inversa[ilustración 2], la contraproyección de la imagen distorsionada de la fotografía se proyecta sobre el plano del papel (2D) situado a una distancia imaginaria que hemos establecido en el eje de simetría del objeto real (3D).

Obsérvese que durante la restitución la imagen fotográfica vuelve a distorsionarse, ampliando ligeramente el tamaño. Por todo lo anterior, las medidas del documento gráfico de partida donde desarrollaremos el análisis no es real; aunque se ha procurado aplicar medidas correctoras que las compensaron. De este modo, procedí dibujando un calco a partir de una fotografía facilitada por José María Morillo[3], primera fase, consciente de que la imagen resultante sería ligeramente menor. En una segunda fase, acomodé el dibujo-calco mediante una expansión proporcional basada en la perspectiva Borissavlievitch. Finalmente, averigüé dónde quedaba la línea de horizonte de la fotografía, que estableció dos partes diferenciadas: Desde el horizonte hacia abajo y desde el horizonte hacia arriba. Dividí la parte mayor en diez partes y fui multiplicando las medidas por 01, 0,2… etc a medida que se alejaba de la línea de horizonte; tanto por arriba como por abajo.

Fachada_Prioral(1)_3 El resultado se muestra en la [ilustración 3], donde apreciamos las diferencias entre la fotografía y el dibujo a líneas considerado como definitivo. No es un calco a líneas propiamente, pero sí una copia a la que le hemos aplicado ciertos coeficientes de aumento dependiendo de la altura del modelo respecto del espectador. No obstante, se han señalado sobre el papel las zonas donde más ampliación correctiva se ha empleado.

Algunos datos sobre la Portada del Sol. «En la remodelación de la Prioral portuense hay una ecléctica mezcla del estilo arquitectónico tardo manierista propio de su autor, con el estilo originario de finales del XV y principios del XVI, que los comitentes pretenderían conservar deliberadamente» (Esperanza de los Ríos Martínez[4], pp. 166), [ilustración 4]

Fachada_Prioral(1)_4

Con posterioridad a 1647 la nueva Iglesia se la encargan al maestro mayor Antón Martín Calafate[9] que dirigió las obras hasta su muerte, el 19 de septiembre de 1659. Se hacen cargo de la obra don Francisco de Guindos[10] y doña Mencía; esta última por testamento, otorgado por sus hijas y doña Mencía Benítez, su viuda; aunque, en palabras del propio Calafate[11] “la obra está acabada”. Podemos decir, entonces que la portada-fachada del sol que pretendemos analizar fue concebida y ejecutada por el propio Calafate; lo que nos brindará la oportunidad de conocer mejor al autor. Por las razones que trataremos de explicar más adelante, las columnas principales de la fachada aparecen muy destacadas, al igual que el arco triunfal.

El proyecto inicial fue cambiado sustancialmente, pues el maestro había diseñado la nave central con bóveda de cañón[12], pero, a diferencia de esta propuesta, fue la bóveda de crucería el cerramiento finalmente elegido para todas las naves del templo, incluida la principal, si bien en ésta lo hizo mediante arcos de medio punto, pilastras con capiteles de tipo vegetal y motivos decorativos propios del barroco, como las cabezas de ángeles de las basas de los soportes[13]. Entre agosto de 1662 y febrero de 1663 le sustituye Felipe de Santiago al frente de los trabajos, algo bastante normal en estos trabajos de larga duración durante los cuales podía surgir la necesidad de un desplazamiento o una enfermedad del responsable.

Cabe señalar que por el empleo de arcos de medio punto y bóveda de crucería Calafate recibió fuertes críticas de Juan de Aranda Salazar que lo censuró como absoluta falta de medida. La cornisa curvilínea del remate con dos grandes óculos barrocos es algo posterior a la finalización de las obras de restauración, que sucede en 1671[14] donde ha pasado el rancio estilo renacentista puro, y en Italia se construyen los primeros edificios barrocos.

Análisis estructural. La estructura planteada por Calafate queda inscrita en un rectángulo básico, de lados mayores las líneas de ejes de las columnas principales y lados menores las líneas correspondientes al plano de la base y la que delimita el plano superior de las peanas donde se ubican las esculturas alegóricas a la Fe y a la Caridad Ese rectángulo básico es de ratio 2:1 (rectángulo 1 de la ilustración 5), y en él se destacan varias zonas arquitectónicas peculiares que analizaremos en el apartado siguiente. Ahora, baste decir que la zona 1 es un elemento arquitectónico significativo que atañe a la puerta principal de acceso al templo [rectángulo 2, en la ilustración 5] y las zonas 4 y 5 la componen el Castillo y la hornacina central de la Virgen [rectángulo 3, en la ilustración 5].

Fachada_Prioral(1)_5

En una primera interpretación se nos antoja explicarlas como una clara referencia a las columnas Jachin y Boaz del Templo de Salomón, dándonos pistas de hacia dónde buscar para “leer” el programa de Calafate que, como tendremos ocasión de demostrar, no fueron puramente doctrinales y aceptados por la Iglesia. Podrían responder a esa obsesión que proliferó durante toda la Edad Media entre los maestros mayores por copiar o imitar las proporciones del mítico templo judío, el único cuyas medidas fueron reveladas por Yahvé a Moisés[15]: «La Casa que el rey Salomón construyó para el Señor tenía treinta metros de largo, veinte de ancho y quince de alto». 

Si el templo cristiano debía albergar a Dios, sus medidas tendrían que copiar las proporciones bíblicas. Esto implicaba un problema porque las medidas reveladas concretan una superficie muy pequeña, incapaz para albergar a tantos fieles. Ni siquiera las medidas del templo de Ezequiel[16], nunca construido, permiten un templo suficientemente espacioso. Las medidas del templo cristiano, por tanto, tendrían que ser proporcionales a las reveladas. Decisión que impulsó a la Cristiandad en la construcción de las grandes catedrales. Estas medidas bíblicas tan pequeñas se explicarían porque el acceso al templo judío era exclusivo de los sacerdotes; en cambio, en el templo cristiano, el acceso es de los fieles.

En ambas revelaciones, Yahvé especifica que tengan dos columnas de bronce de nueve metros de alto, rematadas por capiteles de granadas y girnaldas[17], denominadas Jachin y Boaz que aparecen en la fachada del templo, a ambos lados de la puerta del acceso al recinto. Jachin significa establecimiento, orden y armonía, y Boaz, fuerza y paraíso. ¿Hacen referencias las columnas de la Portada del Sol a las de bronce del templo de Salomón?

Por otro lado, este par de columnas también aparecen en las Logias francmasónicas, y con los mismos nombres y significados. Quedan situadas a ambos lados del umbral, orientadas hacia occidente, conocido como “el umbral de los pasos perdidos”. Por todo ello, si sólo hubo intencionalidad estético-estilista, o constructiva, y no simbólica, la coincidencia es pasmosa pues las columnas laterales de la Portada del Sol miden eso, nueve metros.

Tantas coincidencias no son casuales. Responden a una filosofía vital cuyos antecedentes encontramos en la Ma’at egipcia, un sistema peculiar de moralidad basado en el amor fraternal, la rectitud, la verdad y la justicia; era bondad pura repartida de manera altruista. El faraón, que vino a sustituir a los hombres-dioses del período antiguo, era descrito como el que hace Ma’at o vive a través de ella. Para ello, existían rituales mágicos, desarrollados en las pirámides (a imitación de los que se desarrollaron en los zigurats mesopotámicos) en los que el faraón recibía la Ma’at directamente de los dioses. Esta necesidad de orden y armonía venía representada por dos columnas, erigidas hacia el -3.200 aC, con motivo de la reunificación del Alto y Bajo Egipto, con capital en Menfis. La columna que representaba al Bajo Egipto estaba situada en Kehneb (o Tebas) y se denominaba Iwnu Shema; la que representaba al Alto Egipto, en Annu (la ciudad de On citada en la Biblia y conocida por los griegos como Heliópolis).

Simbólicamente, la diosa Nut unía ambas columnas mediante una viga transversal o dintel, conformando un portal arquitectónico orientado al este que daba la bienvenida a Ra, el Sol naciente. ¿Es por esto que las iglesias cristianas se orientan en esa dirección? Mientras las columnas se mantuvieran intactas, Egipto mantendría la estabilidad y prosperidad de los reinos; es decir, continuaría manando la Ma’at a través del faraón. Es curioso que el jeroglífico que simboliza a los dos territorios (taui) se representa por dos columnas que miran hacia el este, al sol naciente, como ocurre en la Fachada del Sol, con los significados primitivos de orden y perseverancia, armonía y fuerza.

A partir de los ejes de ambos postes pétreos sometamos el rectángulo (2:1) de la Portada –ver más adelante las características y propiedades del rectángulo (2:1)– a una división en partes iguales mediante el concurso de la diagonal del Cuadrado (ad cuadratum) y dibujemos la retícula básica. Comprobamos en ella que la mayoría de los principales elementos ornamentales quedan perfectamente colocados en la red cuadrangular, [ilustración 6]. Por la primera diagonal, la que pasa por los vértices inferiores del rectángulo, lo dividiría en dos Cuadrados: El inferior, que simbolizaría lo material, y el superior, lo espiritual.  El inferior, representaría al principio, con la puerta de acceso al recinto y las esculturas de los Santos Padres de la Iglesia; el superior, al final, con las hornacinas de la Virgen sobre el Castillo, los apóstoles Pedro y Pablo, y Dios-Creador. Obsérvese que el remate añadido ocupa dos mitades de cuadrantes; lo que demuestra que el maestro que lo proyectó conocía la retícula propuesta por Calafate. Fachada_Prioral(1)_6

Diez zonas. Dentro de la estructura general de la portada, podemos destacar diez zonas de interés: La puerta de acceso al templo (1); las basas que soportan a las dos columnas principales y la columnata secundaria (2 y 3); el Castillo y la hornacina central de la Virgen (4 y 5); las hornacinas laterales de la Virgen, llamadas de san Pedro y san Pablo (6 y 7); los triángulos mixtilíneos, en el trasdós del arco triunfal (8 y 9); y, finalmente, el elemento decorativo que remarca la clave del arco triunfal y señala el plano de simetría axial del conjunto (10), [ilustración 7]. Fachada_Prioral(1)_7 Examinemos con más atención estas zonas arquitectónicas. Formalmente, la puerta de acceso al templo (zona 1), es un rectángulo de ratio (5:3) –5 unidades de medida en su lado mayor y 3 unidades de medida en su lado menor–, en posición vertical. Perceptivamente, queda marcado por las columnas laterales en el intradós, ligeramente retraídas, y el espacio que ocupa el arco de medio punto, acabado en un dintel reiterativo del espacio. Este dintel sirve de línea divisoria vertical, delimitando secuencias de lecturas del paramento a fin de no distraer al espectador. Consideraremos estos espacios a su debido tiempo.

Las basas prismáticas del primer tramo, situadas a uno y otro lado de la puerta de acceso (zonas 2 y 3) son casi cuadradas pero consideradas juntas conforman un rectángulo de ratio (1:4), sirviendo de asentamiento a todo el grupo de la Portada, y aguantan directamente el cuerpo de columnas adosadas del primer tramo, por debajo del dintel. Este espacio lo utiliza Calafate para situar las primeras figuras del programa iconológico, hoy incompleto por la desaparición de algunas esculturas. Aunque, en palabras del profesor Aguayo[18]: «…en los intercolumnios, están representados los cuatro doctores máximos de la Iglesia latina: San Jerónimo, San Agustín, San Ambrosio y San Gregorio Magno (…) Estas figuras, al igual que las superiores, están identificadas, no sólo por los atributos específicos de cada santo y que cada uno porta, sino también por atributos alusivos, situados bajo el pedestal o repisa que soporta las imágenes.»

En el centro vertical y horizontal del conjunto arquitectónico nos encontramos con un binomio simbólico representativo de la ciudad, el comprendido por un Castillo en cuyo portón hundido se superpone una llave que lo abre (zona 5) y la hornacina que protege una Virgen que probablemente sea Santa María del Puerto (zona 6). Ambos elementos componen un rectángulo de ratio (5:3) (zonas 4 y 5). Debieron existir razones ideológicas que pesaran sobre Calafate para que colocara el símbolo de María, la madre de Jesús, en el centro del paramento, intermedio entre lo terreno, (zona 1), y lo divino, (zona 11). Destaca así la labor mediadora de la Virgen en el acto de Redención del género humano. Las hornacinas denominadas de san Pedro y san Pablo, que jalonan las zonas 5 y 6, son rectángulos idénticos de ratio (4:7) –4 unidades de medida de lado menor por 7 unidades de lado mayor–, aproximadamente √3; (zonas 6 y 7). Las (zonas 8 y 9) corresponden a los triángulos mixtilíneos de las enjutas del arco triunfal con bajorrelieves de figuras simétricas que portan filacteria, una con los ojos cerrados y la otra abiertos, y se miran entre ellas. La zona 10, casi insignificante, remarca la situación de la clave del arco triunfal dominante de la portada. Es como un remate vegetal que hace de eje de simetría axial o de falsa charnela entre las dos partes del programa iconológico, como tendremos ocasión de explicar más adelante.

La undécima zona. A otro nivel de análisis puesto que no existen líneas que lo demarquen, podríamos considerar una undécima zona arquitectónica, remarcada de manera artificial como un rectángulo de ratio indiferente. Nos referidos al alto-relieve que representa a Dios-Creador, en el frontón situado en la cúspide. Esta zona 11 y la zona 1 poseen parecidos significados, aunque a diferentes niveles. Así, el significado simbólico que le daríamos a la puerta física por la que se accede al templo cristiano, sería la primera fase del proceso de Redención por la Crucifixión, a través de la Santa Misa que se desarrolla en el interior del recinto sagrado. Mostraría, en este caso, el ámbito terrenal del programa iconológico planteado por Calafate. Los fieles entran en el templo a orar y oír la palabra sagrada que les permitirá acceder a un estadio superior, en el argot cristiano, el Paraíso, perdido por el pecado de Adán y Eva. Ese Paraíso es el lugar donde habita Dios-Creador, rodeado de su corte celestial, cuyo conocimiento y contemplación sólo es posible a las almas libres de pecado, redimidas por el sacrificio de la Misa. Esta “puerta” superior sólo es alcanzable tras desarrollar el programa completo, siguiendo los pasos señalados en los distintos tramos o fases del proceso. Ambas “puertas”, por tanto, se complementan porque atravesar la segunda exige traspasar la primera.

Tres cuerpos. En general, la función de las representaciones religiosas sobre muros, retablos y portadas de los recintos cristianos responde a una proclamación y exaltación de los valores litúrgicos, doctrinales y de historia de la Iglesia; además de los puramente decorativos y de modulación óptica de los espacios arquitectónicos. Existen diferencias entre ellas. Las representaciones murales se realizan mediante bajorrelieves y hundidos, y responden a motivos ornamentales (florales o geométricos). El retablo es una talla en madera, recubierta de panes de oro y policromada; consta de escenas encastradas en un programa que se desarrolla a lo ancho y a lo alto, mediante cuerpos y calles.

La portada que nos ocupa únicamente posee cuerpos muy marcados mediante molduras. De tal modo que, el despliegue de escenas iconográficas, que debía desarrollarse con un marcado carácter pedagógico, que se seguía de izquierda a derecha y de abajo hacia arriba, en la Portada del Sol, Calafate recurre a un organizado juego de columnas que, sin marcar calles, establece la secuencia lectora requerida. No obstante este orden, no se entiende que deba recurrirse a interpretaciones complejas para descifrar el significado de su programa; cuando, lo aconsejable hubiera sido recurrir a representaciones más pedagógicas, máxime en una época donde la población seglar y la mayoría de los clérigos estaban poco formados en asuntos doctrinales y de liturgia.

A pesar de su complejidad interpretativa, sobre todo de los bajorrelieves decorativos-alusivos, el Cabildo aprobó la propuesta presentada por Calafate que, además de poseer una tendencia casi obsesiva a llenar los espacios de elementos (horror vacui, o miedo al vacío, propio del plateresco), establece un recorrido lector por fases y, como apreciaremos en otro capítulo, con significados compensados verticalmente mediante simetría axial. Los tres cuerpos que intuimos consideró Calafate quedan delimitados por líneas horizontales acentuadas por elementos arquitectónicos significativos [ilustración 8]. Fachada_Prioral(1)_8

La primera línea horizontal corresponde al suelo. Es una recta que pasa por los apoyos de los plintos que soportan el conjunto de columnas. Hacen de basas sustentadoras de toda la portada. La segunda línea pasa por la moldura superior del primer arquitrabe, sobre el que arranca el Arco triunfal. La tercera línea pasa por la moldura superior de la última cornisa, sobre los falsos capiteles de ambas columnas principales. La cuarta y última línea pasa por la moldura del último plinto correspondiente a la representación de la Esperanza.

El primer cuerpo queda comprendido entre la primera y segunda línea. Es el primero al que accede la vista del espectador y el de más fácil interpretación. En este cuerpo, Calafate sitúa todos los elementos necesarios para buscar la espiritualidad. Hacen alusión a los peligros del mundo y al vicio de considerar a la carne como un bien primordial. En él están representados los padres de Iglesia, los Evangelistas, tenantes y sostenes en las figuras del unicornio, querubines y el propio Lucifer.

El segundo cuerpo, entre la segunda y tercera línea, correspondería a la propuesta eclesiástica para combatir y superar los errores mundanos, a través de la Virgen y los santos fundadores de la Iglesia, san Pedro y san Pablo, en un renacer del espíritu a través de la nueva y única Religión.

El tercer cuerpo, entre la tercera y cuarta línea, propone un camino de santidad que conduce inexorablemente a la Divinidad, al disfrute del Paraíso contemplando al Dios-Creador[19].

Parte 2: Sistemas reguladores en la Portada del Sol

Desde un punto de vista mecánico y de cálculo, dos eran las principales preocupaciones del maestro mayor al abordar la construcción de un edificio con las características majestuosas requeridas. La primera y fundamental, que el alineamiento de los muros resistiera las tensiones verticales y horizontales, y segunda, que las distintas partes del edificio se relacionasen armónicamente con la estructura general del mismo. La primera tenía mucho que ver con la construcción y dependía de una buena elección de los materiales, una selección de los mejores canteros con experiencia y conocimiento del oficio, y compensar los pesos de la base con la altura del edificio.

Cada uno de los peones, obreros, oficiales y maestros de obra, tenían la experiencia precisa para que una simple inspección bastaba para que la edificación prosperara. Más complejo y exigente para el maestro era decidir el estilo, las medidas y los ornamentos, lo visible del edificio. Todo debía distribuirse de manera armoniosa y proporcionada. Para ello, disponía de dos sistemas distribuidores, el basado en la descomposición del Cuadrado (ad cuadratum) y el fundamentado en el triángulo equilátero (more germanicum).

Al contemplar la magnífica distribución de las piezas que conforman la portada, no nos cabe la menor duda de que Calafate empleó recursos basados en una matriz geométrica. Un primer boceto, hoy desaparecido, de este planteamiento, seguido de otro donde se habrían dibujado las esculturas y bajorrelieves propuestos, sería el que se presentaba al Cabildo, una vez aprobadas las trazas generales del nuevo edificio, con las soluciones aportadas para aprovechar la antigua planta y los muros y arcos que quedaron en pie tras el terremoto. Nuestro trabajo consiste en sugerir el planteamiento formal seguido por Calafate para llegar al resultado que se muestra en la actualidad y, de paso, aportar los mensajes que ocultan; diferentes, naturalmente, de los evidentes, de naturaleza litúrgica y de historia de la Iglesia. Hemos hablado de trazas, y no de maqueta, porque el Archivo Municipal del Patrimonio Histórico de El Puerto de Santa María que dirige don Ignacio Buhigas Cabrera, posee dibujos originales con el trazado de monteas y detalles del día a día de la obra. La probable maqueta desapareció; por lo que es difícil asegurar que la hubo.

La construcción de modelos tridimensionales del edificio completo o de las distintas partes del mismo, era un procedimiento habitual hasta el Renacimiento, donde quedaron relegados por la traza; debido, quizás, por el resurgir de la Geometría. De todos modos, hasta bien entrado en siglo XIX los oficiales planificaban el trabajo mensual a pie de obra, atendiendo a la transmisión oral de las órdenes del maestro mayor. Por tanto, es probable que en el caso de la Iglesia Mayor Prioral del Puerto de Santa María se trabajara de las tres maneras. Un modelo a escala con el que exponer al Concejo de la ciudad los pormenores de la edificación, un planteamiento de la ubicación de las partes sobre el solar y dibujos diarios, confeccionados sobre arena mojada o yeso. ¿Seremos capaces de descubrir estos trazados estructurales, estos modelos de organización del espacio constructivo, estas instrucciones…? Y, en el caso de la Iglesia Mayor Prioral, ¿descubriremos cómo entendía y aplicaba Calafate conceptos tan básicos como proporción, dimensión y simetría; igualdad, equivalencia o semejanza?

Si la dimensión es la medida del espacio comparada con un canon fijo “el metro” y sólo averigua el tamaño del objeto y del conjunto, no serviría para relacionar internamente dos partes entre sí. Para ello, se deben recurrir a sistemas de relación, con la simetría o correspondencia en igualdad entre las partes respecto de un punto, una recta o un plano; la semejanza es una relación en igualdad de formas con tamaños diferentes; la equivalencia, finalmente, es una relación en igualdad de superficie que poseen diferentes formas. L

a relación proporcional es semejanza cuando existe una razón entre ambos objetos; es decir, el menor está contenido en el mayor un determinado número de veces. La razón puede ser un número entero, fraccionario o irracional. Los maestros primitivos buscaban una razón irracional, alrededor de la cual girase todo el edificio. Esta razón irracional es lo que se denominaba en el argot constructivo, la clave de bóveda: un número, una fórmula compleja, las dimensiones de una habitación, una forma, o el diámetro del fuste de una columna, etc. «Se deben entender como proporciones las relaciones entre las partes y el todo, relaciones lógicas, necesarias y capaces de satisfacer al mismo tiempo a la razón y a los ojos.[20]» En el pasado, la razón armónica se basaba en razones matemáticas fundamentadas en ciertos números irracionales, como el número de oro (φ), la sección áurea, o el número π; que se transmitía oralmente como heredera de los maestros egipcios, griegos, romanos o musulmanes, y se ocultaba intencionadamente.

Retícula compositiva básica. Una obra que exige armonizar volúmenes, contrapesar y equilibrar bloques de piedra, no se deja a la improvisación. Se ajusta al trazado de una retícula abierta que asegure, primero, que las piezas armonicen en tamaño y posición; y, segundo, que los problemas que se resuelvan en el presente no afecten a las decisiones futuras[21]. Ya hemos visto en el análisis estructural de la Portada [ilustración 9] que el sistema empleado por Calafate para dividir proporcionalmente la Portada fue la diagonal del Cuadrado. Esta elección, creemos, fue primordial para desarrollar el programa pactado con el Cabildo; además, el sistema cuadrangular posee muchas más ventajas que el triangular y permite darle solidez y estabilidad a la composición. A partir del rectángulo (2:4) –dos unidades de medidas en el lado menor y cuatro para el mayor–, o lo que es lo mismo, dos Cuadrados para la base por cuatro para la altura, y empleando diagonales a 45º, la composición se va entretejiendo hasta conformar una retícula compositiva donde sobreponer los distintos elementos gráficos.

Por eso, una vez decidida la estructura reticular, el maestro constructor ejecuta las trazas del edificio sobre una superficie de arena mojada, en el suelo. A veces estos trazos se concretan en cornisas, en cajas que delimitan volúmenes que irán tomando forma de figura, ornamento o paramento liso. Más adelante, cuando está seguro de la estructura, construye una maqueta a escala.

Fachada_Prioral(2)_líneas9

De Martín Calafate disponemos de algunas trazas, referidas a las monteas de pilares y techos. No existe documentación gráfica del planteamiento de la Fachada del Sol. Y debían existir para indicarles a maestros de la piedra y escultores el programa icónico que deseaba desarrollar. A la vista del resultado podríamos imaginarnos esta estructura reticular de partida, formada por horizontales y verticales, que contendrían las líneas marcadas por cornisas, hornacinas, ejes de simetría de columnas, puertas y superficies lisas.

Lugares geométricos utilizados. Ya hemos comprobado la utilidad de la diagonal del Cuadrado en el establecimiento de una retícula básica[22]. El Cuadrado es una de las tres figuras que Pitágoras definió como básicas –las otras dos son el Círculo y el Triángulo equilátero. Habría una cuarta figura que completaría la cuarteta conceptual: cuatro elementos, cuatro direcciones, cuatro estados de la materia, etc. Esta cuarta figura sería, naturalmente, el Pentágono regular–. El plano Básico es estático y germen de muchas figuras. La sencillez de su trazado no es comparable con la eficacia y armonía que se experimenta al utilizarlo. De ahí que se haya empleado en todas las épocas, porque las posibilidades de relación proporcional son prácticamente infinitas; aunque, sólo unas pocas son susceptibles de utilidad como recurso de relación, [ilustración 10].

Prioral(2)_PB10

Analizando despacio sus elementos formativos descubrimos que las diagonales lo dividen en triángulos rectángulos isósceles lo que posibilita multitud de relaciones. Por el concurso de las mediatrices, se obtienen cuatro porciones cuadradas y, también, dos rectángulos cuyas diagonales miden raíz cuadrada de cinco. Importante también son los puntos O y M. El primero es centro del espacio geométrico, con simetría axial y central; el segundo, de intersección de las diagonales posibles que relaciona armónicamente y de manera asimétrica los lados y las diagonales. A partir del cuadrado podemos deducir rectángulos estáticos de lados relacionados según números naturales (doble, triple…) o dinámicos, dependientes de razones, aritméticas o fraccionarias. Si la diagonal del Cuadrado es un recurso de relación muy importante, el arco de Circunferencia es igualmente tan eficaz, o más. Como lugar geométrico de los puntos del plano que equidistan de otro interior llamado centro, permite relacionar medidas en igualdad.

Rectángulos estáticos en la Portada del Sol. Existen dos procedimientos genéricos para obtener rectángulos estáticos a partir del Cuadrado Básico. El primero es el denominado de partes, o aritmético, basados en los trazados contenidos en los escritos dejados por el boloñés Sebastiano Serlio[23], que trabajó en el estudio de Palladio; y, con posterioridad, recogido en el Cesariano de Marco Vitruvio, del que hemos tenido acceso a la edición española de su célebre De Architetttura[24]. Consiste en dividir en partes iguales los lados del Plano Básico.

En el ejemplo, se han dividido en cuatro partes iguales. En el primero, se ha añadido por arriba una de esas partes, transformando el Cuadro en un rectángulo de ratio (5:4). En el segundo, se han añadido dos partes, transformándolo en el rectángulo ratio (6:4) que, al reducir la fracción, se transforma en (3:2). El conjunto de la fachada del Sol es un rectángulo (2:1); es decir, dos veces más alto que ancho que equivaldría a dos Cuadrados superpuestos, con resultados de gran majestuosidad y solidez, [ilustración 11]. Esta misma proporción poseía la planta del Tabernáculo judío que, como se recordará, fueron reveladas por Jehová a Moisés. Las medidas transmitidas fueron de 45,72 metros de largo por 22,86; es decir, un rectángulo (2:1), que poseen la propiedad de contener una Vesícula piscis (vejiga de pez) o Mandorla[25], un símbolo pitagórico que usaron los proto-cristianos. Resulta de la intersección de dos círculos equipolentes –de idénticos radios– que contienen a sus respectivos centros, extremos de un segmento de longitud el mismo radio. De modo que, el centro del primer arco queda contenido en un segundo cuyo centro se halla en el primero. Prioral(2)_Rect2-1_11 Para trazar la vesícula piscis del Rectángulo (2:1), se hace centro en los extremos de la mediatriz que divide en dos partes iguales a los lados mayores, y se trazan dos arcos con radios el lado menor del Rectángulo. Estos arcos poseen dos propiedades:

  • Que contienen a los extremos del rectángulo (2:1) que los delimita, y
  • Que se cortan en dos segmentos curvos, simétricos entre sí, que constituyen la vesícula propiamente.

Los pitagóricos consideraron a la mandorla como una figura sagrada porque descubrieron en ella relaciones armónicas entre sus elementos. Así, al dividir la longitud del segmento interior de la vesícula –cuyos extremos serán los puntos de intersección de los arcos trazados– por la altura –el lado menor del Rectángulo–, el resultado es 1,73205… una cifra aproximada a la raíz cuadrada de tres. John Michell[26] descubrió que ese número (1,7320614379085) es el resultado de dividir 265 por 153; y que dividendo y divisor no eran números caprichosos. En el evangelio de san Juan (21:11) se relata el milagro de la captura de los peces y especifica que fueron 153 peces, en clara referencia al número primo de Pitágoras: «Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió.» Una de las innovaciones durante el Gótico fue la utilización de una sección de la vesícula piscis como arco de ojiva en naves, puertas y ventanas.

Por otro lado, la vesícula piscis contiene dos triángulos unidos por sus bases: Uno es material, el otro espiritual; lo que demuestra que fuera considerada una figura sagrada que, superpuestas, determinan las Estrella de David, un hexágono regular estrellado.

Rectángulo 5:3, [ilustración 12]. Obsérvese las relaciones interiores proporcionales que pueden obtenerse en este Rectángulo: √5, la diagonal de dos cuadrados sumados; √13, la diagonal del Rectángulo (1,5:1); √2, la diagonal del Plano Básico o Cuadrado, cualquiera que se tome; √10, la diagonal de tres Cuadrados sumados; 2√5, la diagonal del Rectángulo (2:3); y, finalmente, √26, la diagonal de un Rectángulo suma de cinco Cuadrados alineados. Prioral(2)_Rect5-3_12 Estas relaciones proporcionales son idénticas a las medidas que simbólicamente contenía el Ojo de Horus que contiene una falsa vesícula piscis cuyos extremos delimitan las unidades proporcionales enunciadas anteriormente.

Rectángulo 1:4. Corresponde al Rectángulo que delimita la zona de plintos, o basas, que sostienen toda la fachada. En la ilustración se ha dispuesto en posición vertical (4:1) [ilustración 13], y sumados para conformar un Rectángulo (2:1), ya analizado. Prioral(2)_Rect1-4–13 Obsérvese cómo se ha generado, mediante diagonales del Cuadrado, fase 1, que generaría un Rectángulo √2; la diagonal del Rectángulo resultante, fase 2, que generaría un Rectángulo 3; y, finalmente, en la fase 3, con la diagonal del Rectángulo obtenido.

Rectángulo 2:3, [ilustración 14]. También conocido como Rectángulo vesicular o egipcio. Son susceptibles de descomponerse en seis planos Básicos (1:1); tres rectángulos 2:1; dos rectángulos de ratio (1:3); o dos rectángulos (1‘5:2). Esto permite muchas relaciones armónicas. Su obtención a partir del Cuadrado, o Plano Básico, es mediante la diagonal del semi-Cuadrado, √5/2 (raíz cuadrada de cinco partido por dos), que determina en la prolongación de la mediatriz horizontal el punto medio por donde pasa el lado superior del Rectángulo (2:3).

La propiedad del Rectángulo egipcio es que su diagonal es 2√5. El Rectángulo (2:3) es el de la planta del templo de Jerusalén que, como se recordará fueron dabas por Yaveh, y coinciden proporcionalmente con las del Rectángulo egipcio, que se hallan en muchas construcciones. En la [ilustración 14], el habitáculo rectangular sobre la barca del faraón poseía las medidas de un rectángulo (2:3). Las cámaras mortuorias de las pirámides (o cualquiera que fuera la utilidad de estas cámaras) también se construían con planta de proporciones (5:3) Prioral(2)_Rect2-3_14 Creemos que su utilización se debía a su peculiar disposición que permite muchas relaciones. Nosotros hemos encontrado algunas más. Obsérvese en la [ilustración siguiente] que el segmento que une los vértices del rectángulo con el centro del círculo tangente interior más alejado corta al lado menor en puntos que equidistan del vértice opuesto y del punto medio del lado correspondiente; de tal modo, que divide al lado en cuatro partes iguales. Este rectángulo vesicular estático tiene la propiedad de contener en su interior una Vesícula Piscis: La intersección de dos Círculos de radios idénticos a ⅓ la longitud del lado superior, igual a la mitad del lado menor., y cuyo eje radical es una recta que divide al rectángulo en dos partes iguales.

Rectángulo áureo, [ilustración 15]. El número de oro, media y extrema razón, divina proporción, proporción áurea, etc. es una división proporcional cuyo resultado es un número irracional. Se le atribuyen propiedades místicas que no se han podido probar; aunque ha sido utilizada en la construcción de muchos edificios, en esculturas y pinturas, por su valor estético. Su expresión matemática adopta diferentes formas:

(a+b)/a = a/b; (a-b)/b = b/a.

El resultado de esta proporción, cuando (b=1), (a + 1) = a2 ; que, al igualar a cero, se obtiene:

(1 + √5) / 2 = 1,61803398874989…

El número de oro se encuentra en muchos Polígonos regulares: Pentágono regular convexo como relación del lado con la diagonal; Pentágono regular estrellado o Pentáculo, como relación entre el lado completo y una parte del mismo; Decágono regular convexo; y Cuadrado. Algunos Poliedros regulares también poseen relación áurea entre sus partes, como el Dodecaedro y el Icosaedro. Prioral(2)_Rect_áureo_15 El lado del Cuadrado es media y extrema razón con el mismo lado y la suma de la diagonal del semi-cuadrado más la mitad del lado del mismo; lo que nos permite trazar el rectángulo áureo. Así, se divide el Cuadrado de partida en dos partes iguales mediante el concurso de una de sus mediatrices. Centro el pie de esta mediatriz y radio la diagonal del sexi-cuadrado, se traza el arco que cortará a la prolongación del lado de la base en una medida (1/2 + √5/2). De modo que el número áureo será:

(½  + √5/2) / 1 ; ó (1 + √5) /2

Parte 3: Análisis simbólico de la Portada del Sol

El universo del maestro mayor Antón Martín Calafate. Con el análisis gráfico-simbólico intuimos la existencia de un universo particular de Calafate en los significantes pétreos para que el cristiano despierto supiera leerlos entre líneas. Ahora bien, ¿hubo intencionalidad de expresar algo con ella? Los elementos anteriores parecen indicarnos que sí, que enuncian claramente un texto gráfico que ha perdurado durante siglos. Desgraciadamente, la falta de planos con las trazas del maestro Calafate nos impiden juzgar si fue deliberado o se limitó a copiar la estructura y motivos del estilo de la época. El análisis iconológico realizado por el profesor Aguayo Cobo, se puede esquematizar en el dibujo-mapa que se expone en la [ilustración 16] y que podemos citar no según su significado que viene perfectamente explicado en su trabajo[27]; sino por la ubicación que posee en el paramento de la Portada. Fachada_Prioral(3)_Aguayo_16 Lo primero que se observa es la simetría de esta distribución. Los ornamentos decorativos  (estatuas, relieves, ménsulas, capiteles, bolas, columnas, arcos, molduras, cornisas…) de la izquierda tienen su imagen similar en la derecha. Es como si el Cabildo de la Prioral quisiera mostrar dos facetas de una misma verdad histórica, que se explican mediante los motivos situados en el eje de simetría. Además, también notamos que unos y otros están relacionados entre sí, conformando un discurso subliminal. De este modo, consideramos como representaciones con contenidos pasivos los situados a la izquierda del espectador situado frente a la Portada; contenidos activos, los situados a la derecha; y, finalmente, neutros, los dispuestos sobre el eje de simetría axial. Enunciemos a continuación, de manera resumida, estas representaciones y expliquemos el porqué se le dan esos atributos de pasividad o actividad.

Izquierda-Pasivos           Centro-Neutros           Derecha-Activos

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Esperanza           Fe           Caridad

Dios-Creador

Nueva Ley                       Antigua Ley

Clave del arco triunfal

Ornamentos neutros

Verdadera Religión                       Duque de Medinacelli

Santa María del Puerto

San Pedro            Castillo-Cerrojo           San Pablo

Monstruo                       Monstruo

Grullas (vigilancia)                       Grullas (vigilancia)

Edades hombre: Juventud-madurez-senectud

Máscara                       Máscara

Adán Eva

San Lucas – San Mateo                       San Marcos – San Juan

Clave

Rostro con corona

Ángel que mira a la divinidad                       Ángel que mira a la divinidad

San Jerónimo – San Agustín                            San Ambrosio – San Alberto Magno

Escudos, corazas, etc.                                  Joven con velo – Carneros

Intradós izquierdo:                                  Intradós derecho:

(Rostro angelical,                                  (Angel caído-Lucifer

Frutas,                                             Candilleri

Unicornio,                                            Reptiles

Tenante)                                                 Querubín)

Al contemplar la iconología en su totalidad nos convencemos al momento de la existencia de una doble lectura: La evidente y aceptada (posiblemente la propuesta al o por el Cabildo), y la que subyace en la disposición adoptada por Calafate (llena de contenidos inquietantes). La primera lectura deriva de los contenidos que las formas sugieren y que forman parte de la liturgia y ortodoxia de la Iglesia; es decir, leídas bajo el prisma de Cristianismo, las figuras de los santos son eso, biografías ejemplares. Bajo otros criterios, es muy probable que signifiquen algo insospechado para el Cabildo de la época. Calafate, además, emplea otro recurso lingüístico: la ubicación, imprescindible para comprender esta segunda lectura. Al hacerlo, lo primero que nos llama la atención es la yuxtaposición de los significados situados a la izquierda con los de la derecha; equilibrados por los situados sobre el eje imaginario, [ilustración 17]. Fachada_Prioral(3)_mitades_17 Entre san Pedro (activo) y san Pablo (pasivo) la oposición se enmarca en sus diferentes experiencias. El primero vivió los hechos y el segundo deduce una liturgia religiosa de los testimonios narrados por terceras personas; es, en este sentido, receptor y adaptador. La máscara de la izquierda del friso superior a la entrada de acceso al templo es negativa. Su actitud es pasiva porque ríe, se toma la vida como un devenir inconsecuente. La máscara opuesta, permanece seria y meditabunda ante las edades del ser humano: la senectud a la izquierda, la madurez en el centro, y la juventud a la derecha, como elemento activo, una vez ha pasado la prueba del agua con el bautismo. Su actitud reflexiva no es síntoma de pasividad sino todo lo contrario, de búsqueda interior, de meditación trascendente de los acontecimientos diarios.

Al padre de la Humanidad, Adán, lo sitúa en el lado de los pasivos; a pesar de ser masculino y de aportar una de sus costillas para que Dios creara a Eva, condenara a la Humanidad sólo cuando comió la fruta que había mordisqueado Eva, y que fuera él quien conversara y discutiera con el Creador del Paraíso. Pero, no hizo nada para oponerse a los deseos de Eva que es en todo el relato del Génesis, el símbolo de la transgresión, la búsqueda de lo oculto, su desmedido afán de superación y que no duda en probar lo nuevo. Es ella quien convence a Adán para que coma la fruta prohibida, después de haber comido ella. De los cuatro Evangelistas, san Mateo y san Lucas se consideran conservadores, pasivos; sus escritos confrontan la doctrina aceptada. El primero, insiste en la ley y los profetas, y en asentar la cátedra de Moisés. Es el reportero de Jesús. El segundo, en cambio, explica a los no-judíos que, a pesar de ser en verdad el Mesías prometido en las escrituras, Jesús es rechazado; y rastrea la ascendencia de Jesús hasta Adán. San Marcos y san Juan, en cambio, son los más polémicos y encendidos, en el lado activo. El primero, aunque no fue testigo, escribe lo que hizo Jesús y no lo que dijo. Le interesa la vida activa del Salvador, las evidencias de su poder divino a través de los milagros. El segundo sigue una secuencia cronológica en la narración de los hechos, tratando de demostrar que Cristo es Hijo de Dios, enviado por el Padre, para que tengamos vida eterna en comunión con Él. Un análisis similar podríamos aplicar a los Santos Padres de la Iglesia para concluir en su acertada disposición en la Portada del Sol. A pesar de que en la hornacina de San Agustín (pasivo), actualmente no tiene estatua, se cree que es él porque en la base se encuentra la cabeza alada de un ángel, atributo de los seres puros que habitan el cielo, en alusión a la “ciudad de Dios”, de la que habló en sus escritos. En ellos, defiende la virginidad perpetua de la Virgen, su santidad e inmunidad al pecado, y las relaciones con la Iglesia como modelo de virtud y gracia. Defiende la bondad de las cosas, y la universalidad de la redención por Cristo.

En el mismo apartado de los pasivos, San Jerónimo, reconocible por los atributos, la mitra y un libro abierto; sobre el icono de la calavera alada, alusiva a la penitencia. Al otro lado, San Ambrosio (activo) y San Alberto Magno (activo). El primero pisa una colmena con el pie izquierdo, alusivo a su nombre, ambrosía, sobre el icono de la “obediencia” una mujer desnuda que porta un yugo. Nombrado gobernador de las provincias de Liguria y Emilia (hoy Italia), fija su residencia en Milán donde resuelve una contienda entre católicos y arrianos. Nombrado obispo de Milán distribuye su fortuna entre los pobres y se consagra al estudio de la teología.  Dirige concilios, aconseja a emperadores y frena a los tiranos. El segundo, también ausente, aunque reconocible por la mujer joven que cubre su cabeza con un velo (castidad) y porta una flor (virginidad) en su mano izquierda. San Alberto Magno es el patrono de los estudiantes de ciencias, y fue teólogo, filósofo y hombre de ciencia, sentando las bases para el trabajo de su discípulo Santo Tomás de Aquino.

En otro orden de cosas, puede considerarse el tratamiento interpretativo dado por Calafate a la Nueva Ley, el Nuevo Testamento y la ortodoxia dictada por los Concilios, como un valor pasivo; y la Antigua Ley, el Antiguo Testamento, los libros sagrados judíos y los testimonios anteriores a la encarnación de Jesús, como conceptos activos, de fundamento. El Nuevo Testamento asevera y demuestra lo anunciado proféticamente en el Antiguo Testamento. Y en este mismo contexto, sitúa la Religión Nueva (pasiva) en contraste con la Religión Antigua (activa). Y si no estuviera claro el mensaje, coloca en igualdad de condiciones a la Verdadera Religión (pasiva), enfrentada al duque de Medinacelli (activo) representante del estamento político y religioso. Baste recordar su biografía[28] para percatarse de que fue un defensor de la religión oficial que conjugaba con un pensamiento humanístico acorde con el Renacimiento. Será por ello que apoya la concepción plateresca del proyecto de Portada del maestro Calafate. Es como si Calafate y, por aprobación o por ignorancia del Cabildo de la época, diera más importancia a las creencias arcaicas, primigenias y ancestrales, que las impuestas por la Iglesia de Roma; pero es sólo un espejismo, pues el mensaje que desea transmitir es más subliminal, más acorde con lo establecido.

Y como conceptos neutros, sobre el eje de simetría, el maestro mayor sitúa, de arriba a abajo, a Dios-Creador, la clave del arco triunfal, unos ornamentos neutros, Santa María del Puerto, un Castillo con cerrojo y llave, las edades del hombre situando en el centro la “madurez” y la clave del arco que cierra la puerta de acceso al templo donde es posible descubrir un rostro con corona.

Programa litúrgico en la Portada del Sol. De abajo hacia arriba, el programa propuesto por Calafate sigue tres fases perfectamente secuenciadas: Iniciación cristiana a través de los sacramentos del Bautismo, Confirmación y Eucaristía, representada por la puerta de acceso al templo, o puerta de acceso a la función salvífica de Cristo, [ilustración 18). Toda la mitad de la Portada contiene el programa de símbolos cristianos que conducen hacia la curación, a través de los sacramentos de la Penitencia y la Unción. La última fase, la superior, simboliza la perfección: Comunicación con Dios a través de lo Creado. Los sacramentos que conducirían a esta etapa del cristiano sería el matrimonio y el orden sacerdotal; sacramentos que implican darse a los demás.  Las dos mitades marcan valores positivos y negativos

Fachada_Prioral(3)_Cristiano_18

La lectura litúrgica que se pretende mostrar, [ilustración 19], se fundamenta en tres pilares fundamentales, representados por las esculturas de la Esperanza (con valor pasivo), la Fe (valor neutro) y la Caridad (activo).

Fachada_Prioral(3)_Cristiano_19

Son, al mismo tiempo, tres vías disponibles por el cristiano para acceder a los niveles superiores de santidad. El primer nivel, el inferior, se desenvuelve en el mundo de la carne y comienza con una primera búsqueda espiritual; mediante tres claves: La clave de la luz espiritual que mana de la vida de los santos y recogida en los escritos de los Santos Padres de la Iglesia latina; la luz de la Creación, la que mana de los seres y objetos creados por Dios a través del rayo divino materializado: Lucifer. El segundo nivel, intermedio, corresponde a la iluminación pasiva, simbolizada por la figura de la Virgen. Esta iluminación será como un renacer a la vida espiritual, al estado de gracia primordial, antes del pecado original, salvados por la pasión y muerte del Salvador. Y da tres claves progresivas que se producirán durante la Infancia -mediante el Bautismo del agua que nos confirma de dónde venimos y cuál es nuestra misión en este mundo material–, madurez –mediante sucesivos actos de reflexión sobre qué somos y hacia dónde vamos–, y, finalmente, senectud –mediante la memoria trascendente ante la proximidad de la muerte–. Y esta búsqueda no es exclusiva del Hombre o de la Mujer; es una obligación de todo el género humano. El tercer nivel, superior, accesible a través de una vida intermedia (neutra) representada por la torre-escalera de la clave principal, enuncia el reino de Dios encarnado, el cumplimiento de las Promesas de Salvación y el disfrute de la Vida Eterna.

Parte 4: Interpretación cabalística de la Portada del Sol

La Francmasonería. Hasta el siglo XVII, la Masonería fue gremio, sindicato, escuela y cofradía de obreros y oficiales de la construcción. Con la terminación de las últimas catedrales, la Francmasonería estuvo a punto de desaparecer; a no ser por la entrada en dicha agrupación de miembros honorarios, cuya ocupación principal no era la construcción. Esto ocurría en Inglaterra donde este grupo de personas interesadas por la base moral, el simbolismo, la generosidad y la fraternidad de la Institución, pasaron a llamarse masones aceptados. No disponemos de documentos que atestigüen la pertenencia de Martín Calafate a una de estas Cofradías de obreros, pero el hecho de ser maestro mayor de obra, o maestro constructor, ya presupone algún tipo de conocimiento sobre algunos de los símbolos constructivos más importantes que la Fraternidad conservaba en secreto. No es explicable el alcanzar el más alto grado del conocimiento secreto del oficio (transmitido oralmente), sin haber superado tres iniciaciones mínimas, como aprendiz, como compañero y como maestro.

A raíz de que la judería hispalense fuera arrasada a finales del siglo XIV, muchos judeo-conversos optaron por persistir como marranos o cristianos nuevos, y así continuar ejerciendo sus antiguos oficios de mercader, prestamista, cambiador, banquero, médico, boticario, etc. , mantuvieran en secreto sus antiguas creencias, o hicieron lo imposible por arrancarse cualquier vestigio que delatara su condición o la de sus antepasados.

En Jerez de la Frontera, cuna del maestro Calafate, es muy probable que transformaran las primitivas fraternidades en Cofradías de penitencia, más del gusto de la Iglesia Católica reinante. Recordemos que en 1140 los almohades prohibieron la práctica del judaísmo. El ambiente antijudío, desde entonces, alentaba que muchos optaran por transformar las sinagogas en lugares legales donde reunirse, anticipándose así al decreto de expulsión de 1492. Muchos judíos, por su afán de mimetizarse, crearon o pidieron entrada como hermanos en procesiones santas. La más antigua de Jerez fue la procesión del Santo Entierro, anterior a 1350. Muñoz y Gómez[29], archivero municipal, señala el lugar donde se ubicaba la cofradía:«Al final de esta calle (Asilo) está la Ermita del Calvario y Santo Entierro, a cuya procesión hizo la ciudad voto perpetuo de asistir en el año de 1646. La dicha procesión es antigua en Jerez; pues a ella asistió Alfonso XI en su estada en este pueblo, el año de 1340». Y aunque existía en esa época, no era conocida como la del Santo Entierro: «No conocemos Estatutos aprobados en los que figure el título de la Cofradía del Cristo del Calvario o del Santo Entierro. Por ello, en la lista del Provisor Haro de 1604, no se menciona en ningún momento a una corporación con tal título, aunque sabemos que en esa época la Hermandad existía». Ignoramos documentalmente que la Hermandad del Cristo del Calvario o del Santo Entierro se tratara de una versión española de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén u Orden del Blanco Sepulcro de Jerusalén, de tendencia cristiana, pero abierta a cualquier creencia, inscrita en el ámbito de la perfección del conocimiento y a la que pertenecieron judeo-conversos de muchos oficios operativos como plateros, carpinteros, yeseros, picapedreros, talladores, y albañiles. Vega Geán[30] afirma que era «ésta una Hermandad nacida en época medieval en el seno del convento mercedario. Muy difícil es precisar cuándo sus cofrades habían construido un humilladero o una capilla, donde habían colocado al Cristo (…) Lo más florido de la sociedad jerezana se vincula a la Hermandad desde fecha temprana, y esa pertenencia se mantiene en varias generaciones.»

Por otro lado, como maestro mayor, Calafate conocía el oficio y los rituales de iniciación a los distintos estadios por los que pasó. A pesar de no constar documentación de su posible pertenencia a alguna Cofradía de canteros, encargada de certificar de manera oficial el oficio, el hecho de que sea reconocido por los promotores de la obra (Duque de Medinacelli y Cabildo) y que el Mayordomo de fábrica realice los libramientos según los trabajos encargados y certificados por él, nos hace pensar que los diferentes grados se alcanzaban a pie de obra, después de trabajar duramente junto a algún oficial o maestro; al estar perfectamente jerarquizado el trabajo: «el maestro mayor, a veces también el aparejador en quien éste delegaba, supervisaba la actividad diaria de los canteros, con independencia de que su actividad también se viera reflejada en ella, mientras que el veedor de la obra controlaba la actividad de los peones[31].» Por todo ello, Calafate había alcanzado ciertos conocimientos reservados que únicamente se transmitía oralmente y durante ciertas reuniones consideradas secretas o exclusivas. Estos conocimientos tenían mucho que ver con la masonería operativa que establece una simbología propia a conceptos morales universales, bajo la túnica protectora del Cristianismo. Así, utilizando el medio vehicular de la simbología cristiana, el francmasón transmite nuevos significados para que el lector iniciado pueda realizar una segunda lectura de los símbolos manifiestos.

La doble lectura de los símbolos de la Portada. Así, bajo el disfraz de unas representaciones aceptadas por la Religión oficial, se expone, a nuestro criterio, el desarrollo de la Cábala hermética y el establecimiento de puertas esotéricas que el iniciado debía cruzar para alcanzar la perfección. Esquematicemos los iconos distribuidos sobre la Portada del Sol y reduzcámoslos a once conceptos básicos:

Dios-Creador

Nueva Ley                               Antigua Ley

Clave del arco triunfal

Virgen

San Pedro                               San Pablo

Castillo-llave

Unicornio                               Serpiente

Puerta de acceso

Dios-Creador, en el extremo más elevado es el bien supremo, el fin último de lo creado,  lo máximo del desarrollo espiritual al que debe aspirar el ser humano. Contrapuesto a la puerta, terrenal, de acceso al mensaje redentor de Cristo que se halla en el interior del templo. La clave del arco triunfal es una pieza fundamental para contrarrestar las tensiones superiores del arco. En el ser humano, esta clave es el Conocimiento, fusión de Sabiduría (Antiguo Testamento) y Entendimiento (Nuevo Testamento), de fe y de razón. La Sabiduría es una inspiración divina. Es genio logrado sin esfuerzo. Es espiritual y lo concede Dios como gracia. Es activo. El Entendimiento, en cambio, exige razonamiento, realizar un acto intelectual y físico. Es pasivo porque el individuo recibe la iluminación y debe contrastarla con la Tradición, en un acto reflexivo para comprenderlo en su totalidad y acceder al Conocimiento, neutro. La Misericordia se manifiesta mediante el amor, la tolerancia y la generosidad; pero necesita el contraste de su antagónico, la fuerza o Justicia, que aplica rigor, disciplina y discernimiento para que las acciones de la Misericordia no se diluyan y se manifiesten sin fuerza.

De este modo, los actos positivos, contrastados suficientemente con los negativos cobran la dimensión y el valor necesarios para merecer. La Belleza preside, coordina y controla a la Misericordia y la Justicia, por un lado, y a la Fuerza y Actividad, por otro, capacidades que hacen ascender en el conocimiento y en el disfrute del Creador a través de su obra, mediante Conocimiento y Belleza. El Fundamento significa buen entendimiento, alianza, redención y descanso. La Tierra o reino terrenal, es el comienzo del ascenso en la perfección. Antagónico del Cielo, al que tiende inexorablemente.

Cielo

(Dios-Creador)

Entendimiento                               Sabiduría

(Nueva Ley)                               (Antigua Ley)

Conocimiento

(Clave del arco triunfal)

Belleza

(Virgen)

Justicia                               Misericordia

(San Pedro)                               (San Pablo)

Fundamento

(Castillo-llave)

Fuerza                               Actividad

(Unicornio)                               (Serpiente)

Tierra

(Puerta de acceso)

Lectura cabalística. Cuanto vemos en el Universo corresponde a su modelo ideado por Dios. Para Rabí Isaac Yitsjak Kanuri[32] «no existe ni el menor objeto en este bajo mundo que carezca de equivalente en el mundo de Arriba por el que es regido» y comprender la obra de Dios implica el conocimiento del mundo y de sus mecanismos. Porque a cada objeto o ser de la creación corresponde un nombre que contiene su esencia y abarca su existencia y sus propiedades. El nombre secreto evoca la cosa designada, contiene la cosa misma. Borges lo ha enunciado poéticamente:

En las letras de rosa está la rosa

y todo el Nilo en la palabra Nilo.

Conocer es poder. El problema es que entre la teoría y la práctica media un abismo. ¿De qué medios disponían los cabalistas para salvar ese abismo? ¿Consiguió alguno de ellos salvarlo o todo fue una mera ilusión? Lo ignoramos, pero sabemos que lo intentaron muchos místicos; desde Adán, el primer cabalista con el poder de Dios sobre las criaturas, antes de la caída, en los días felices del paraíso, depende precisamente de la capacidad de Adán de nombrar a los animales, es decir, de conocer el nombre secreto de cada uno de ellos, lo que equivale a entenderse con ellos y dominarlos. En esto consistía la sabiduría de Salomón, en el poder de hablar a plantas y animales y “hacerse obedecer por sus espíritus”. El hombre moderno tampoco se sustrae a la función mágica y evocadora de la palabra. Todavía persisten palabras-tabú que designan lo que no se debe nombrar: la culebra, por ejemplo, a la que se llama bicha o señorita…. O el verbo “morir” reemplazado por diñarla, pasar a mejor vida y otros eufemismos, que nos evita nombrarla crudamente.

En este mismo sentido, podemos hacer un símil entre estos conceptos expuestos en la Portada del Sol con los sephirat cabalísticos; de modo que Malkuth [reinado, representado por el número de Adonai] es la puerta de acceso al recinto del templo cristiano; opuesto a Keter [Corona], corresponde al alto-relieve del Dios-Creador en el frontón ovalado superior; los intradós verticales de la puerta de entrada son Hod [Fuerza, Esplendor; representado por el número de Elohim Sabaoth] y Netzach [Actividad, Victoria; representado por el número de Tetragrammaton], simbolizados por la figura del unicornio y Lucifer, respectivamente. Yesod [Fundamento; representado por el número de Shadai] es el Castillo sobre el que apareció la Virgen, que es Tiferet [Belleza; representado por el número de Eloha]; y las hornacinas de san Pedro y san Pablo, son Gevurah [Justicia y Severidad; representado por el número de Elohim] y Chesed [Benevolencia y Misericordia; representado por el número de El]; los trasdós mixtilíneos del arco triunfal son Binah, simbolizada por la Nueva Ley, y Hokhmah, Antigua Ley. Daat [Conocimiento; representado por el número Iah] es la clave del arco triunfal y corresponde al Saber. El Cielo (Dios-Creador) se traduce cabalísticamente por Keter [Corona; representado por el número de Ehieh la Yod, o yi, principio y final de todas las cosas].

KETER

Cielo

BINAH                               HOKHMAH

Entendimiento                                Sabiduría

DAAT

Conocimiento

TIFERET

Belleza

GEVURAH                               CHESED

Fuerza                               Misericordia

YESOD

Fundamento

HOD                               NETZACH

Gloria                               Victoria

MALKUTH

Tierra

De las diez Sefirat, tres se hallan giradas hacia la izquierda (Binah, Gevurah, Hod), tres lo hacen hacia la derecha (Hokhmah, Chesed, Netzah) y cuatro permanecen en posición normal, en el centro (Keter, Tiferet, Yesod y Malkhut). Daat se considera una no-Sefirot. No es un atributo, sino el conocimiento-espíritu que recorre todos los pilares, la puerta por la que el Absoluto introduce su voluntad para intervenir en la existencia; el conocimiento que emana directamente de Dios, un devenir que no se limita a la meditación, a la revelación, o al razonamiento, [ilustración 20]. Todas ellas componen una escalera con peldaños en el centro por el que se asciende o se desciende, sostenidos por los soportes laterales. De manera que el ascenso se produce siempre por los atributos de la línea central.

Fachada_Prioral(4)_Cábala20

Cuatro puertas en la Fachada del Sol. La fachada lateral de la Iglesia Mayor Prioral, conocida como Puerta del este, o Puerta del Sol, por las razones que daremos a continuación debería denominarse Fachada de las Puertas porque destacamos en ella tres puertas: Puerta de Malkut, o puerta principal de acceso al templo; Puerta de Yesod, adintelada, correspondiente al par de columnas que jalonan la puerta principal aunque ligeramente destacada para señalar una separación con el umbral principal; la Puerta de Keter, finalmente, queda marcada por el remate renacentista que domina Dios-Creador.

Aún podríamos señalar dos nuevas puertas. La Puerta de Tiferet, Belleza, correspondiente al gran arco con los símbolos de la ciudad: La Virgen y el Castillo; y la Puerta de Binah-Hokhmah, adintelada, sustentada en las dos columnas destacadas del frente, cuyo eje central corresponde a la clave del arco anterior. En el templo judío de Salomón, a imitación del Tabernáculo, las habitaciones se reservaban mediante velos. Entre ambos extremos hallamos otros muchos estados de conciencia y de acercamiento a la verdad, encerrada en el sancta y en Keter. Los portales del templo son idénticos a los niveles de la Cabalá. De este modo, el mar de bronce, el objeto sagrado utilizado para las abluciones, es el Malkuth donde el alma se purifica para inmolarse en Yesod, simbolizado por el Ara de los Sacrificios. Las columnas que presiden el portal son Jachim y Boaz, el Sol y la Luna, el rigor y la misericordia divinos, Gevurah y Hesed[33].

Después de atravesar con éxito el primer velo, el alma se encuentra en el vestíbulo del templo, en Tiferet. Para cruzar el segundo velo y acceder al lugar santo debe equilibrar el conocimiento y la intuición, la reflexión y el impulso; debe aprender a controlar su actividad decidiendo sobre los deseos y las necesidades, entre Binah y Hokhmah. Superada la prueba, el alma se encuentra en condiciones de acceder al lugar santo, Keter. El misterio de Keter es que no es un fin en sí mismo, sino sólo un punto que marca el fin de un ciclo: Obtenido el nivel Keter, el alma comenzaría una nueva peregrinación por los Sephirat, como si se tratara de un Malkuth de nivel superior. A partir de aquí, todo depende del Creador; por eso, el alma debe pedir para merecer el acceso a Keter y disfrutar por un instante de la corona de zafiros que iluminará su vida eligiendo entre dos poderosos dilemas, dos zafiros refulgentes: Binah y Hokhmann. El primero le obligará a confiar en la razón y el entendimiento; el segundo, en cambio, en la inspiración y la revelación. Cuando se alcanza Hokhmann, Binah toma el control y le hace huir; y vuelta a empezar. En cambio, si reprime el deseo intelectual de entrar, y adopta una actitud paciente, esperando la ayuda que aparece apenas entreabre el portal, podrá ver el interior del Sanctasantórum y contemplar la luz que emana.

Tres niveles del Templo, por tanto, que son una expresión de los tres niveles del mundo (físico, mental y espiritual), y corresponden a los tres primeros grados de la Masonería operativa: Aprendiz, Compañero y Maestro. Por el análisis anterior se puede deducir que el autor de la fachada sabía qué quería expresar cuando dispuso los elementos arquitectónicos y decorativos. Si atendemos a una lectura progresiva de mayor a menor y dependiendo del tamaño, lo lógico es que la primera puerta corresponda a la Puerta de Binah-Hokhmah. Fachada_Prioral(4)_Puerta21 Las habitaciones del templo se reservan mediante velos, [ilustración 21]. A Malkuth se opone Keter, como al recinto exterior del templo, el de los sacerdotes, se opone el Sanctasantórum, el lugar más reticente del recinto cubierto. Entre ambos extremos hallamos otros muchos estados de conciencia y de acercamiento a la verdad, encerrada en el sancta y en Keter. Los portales del templo son idénticos a los niveles de la Cabalá. El tercer nivel es el más complicado. De nada valen las habilidades de los niveles anteriores que despertaron valores controlables por la voluntad humana. Estos tres niveles del Templo son una expresión de los tres niveles del mundo (físico, mental y espiritual), y corresponden, como hemos dicho, a los tres primeros grados de la Masonería especulativa: Aprendiz, Compañero y Maestro.

_____________________________________

1 Borissavlievitch, M.: “Perspectiva” (París, 1956); “Le nombre d’or et l’esthétique scientifique de l’architecture” (París, 1962)

2 Para que esto fuera enteramente cierto el espectador debe mirar la Fachada con un sólo ojo y el plano de representación debe ser esférico; es decir, una esfera de centro el mismo punto de vista y radio la distancia principal (medida desde el ojo al pie de la perpendicular trazada desde dicho punto de vista, que coincidiría con la línea de horizonte). Evidentemente, en las ilustraciones explicativas no se ha hecho así.

3 http://www.arqhys.com

4 DE LOS RÍOS MARTÍNEZ, Esperanza: Antón Martín Calafate, iniciador de la reactivación del Gótico en la provincia de Cádiz, a través de la reedificación de la Iglesia Prioral de El Puerto de Santa María, artículo publicado por la Universidad de Cádiz, 2003

5 Falcón Márquez, Teodoro: “Un edificio gótico fuera de época la Prioral del Puerto de Santa María”, (Sevilla, 1992)

6 ALVAREZ MARQUEZ, Mª Carmen: La biblioteca de Don Antonio Juan Luis de la Cerda VII Duque de Medinacelli, en su Palacio del Puerto de Santa María (1673), en Historia, Instituciones, Documentos, 15 (Sevilla, 1989), pp. 251-390.

7 DE LOS RÍOS MARTÍNEZ, Esperanza: Antón Martín Calafate… , (ob.cit.)

8 SANCHO MAYI, Hipólito: Historia del Puerto de Santa María desde su incorporación a los dominios cristianos en 1259 hasta el año mil ochocientos. Cádiz, 1943; “Un maestro constructor portuense del seiscientos”, sin fecha; este artículo inédito estudia la figura de Francisco de Guindos y su trabajo en la Prioral. En él habla, con gran perspicacia, del sentimiento arqueológico de esta maestro mayor, discípulo de Antón Martín Calafate, quien también terminó la sala Capitular del portuense Monasterio de la Victoria, igualmente respetando su estilo gótico original. (citado en “Antón Martín Calafate…” de los Ríos Martínez, Esperanza; (ob.cit.).

9 GARCÍA PEÑA, Carlos: «Pocas son, hasta ahora, las noticias que poseemos sobre tal artífice, vecino de Jerez de la Frontera. Se sabe que en 1628 se ocupaba con su pariente, el cantero Domingo Hernández Calafate, en la construcción de la sacristía de la parroquia jerezana de 5. Dionisio, proyecto que había realizado compitiendo con otro presentado por el maestro Pedro Rodríguez del Raño. En uno de los dibujos que realiza para la reconstrucción de la Prioral portuense, afirma haber construido la iglesia de Conil, por lo que podríamos situar esta obra entre 1628 y 1647 en que comienza a trabajar en El Puerto. Parece que se le deben también las trazas del convento dominico de Nuestra Señora del Rosario dc Cádiz, obra que dirigió con Bartolomé Ruiz, quien le sucedió hasta 1661, tras la muerte de Calafate, acaecida en l659. Sus intervenciones en la sacristía de la parroquia jerezana de Santiago y en el convento de la X’ictoria de Sanlúcar de Barrameda denotan que era apreciada su maestría más allá del ámbito local.» Algunas intervenciones del siglo XVII en la Iglesia Prioral de El Puerto de Santa María. Anales de Historia del Arte, nº5. Servicio de Publicaciones. Universidad Complutense. Madrid, 1995

10  En el artículo inédito sin fecha “Un maestro constructor portuense del seiscientos”, Hipólito estudia la figura de Francisco de Guindos y su trabajo en la Prioral. En él habla con gran perspicacia del sentimiento arqueológico de esta maestro mayor, discípulo de Antón Martín Calafate, quien también terminó la sala Capitular del portuense Monasterio de la Victoria, igualmente respetando su estilo gótico original.

11 Toribio García, Manuel: “Guindos, arquitecto portuense del siglo XVII” (Puerto de Santa María, 1988)

12 Ortega Ortega, Enrique y Perdiguero Prado, Mª Carmen: “Reedificación de la Iglesia Mayor Prioral durante el siglo XVII” (Puerto de Santa María, 1991)

13 Ortega Ortega, Enrique y Perdiguero Prado, Mª Carmen: “La capilla de la Pontificia e Ilustre Archicofradía del Santísimo Sacramento en la Iglesia Mayor Prioral (Puerto de Santa María, 1998)

14 GARCÍA PEÑA, Carlos: «Parece que tal portada se labraba todavía en el XVII, y de ello habla claramente su remate, Aunque estructuralmente su esquema de arco dentro de arco no resulta infrecuente, es difícil encontrar tales anacronismos estilísticos en nuestro primer barroco. Todos los elementos son platerescos, pero la combinación es de tal insistencia que visualmente responde a un espíritu más propio del barroco pleno que del arte del XVI. De ello solo encontramos ejemplos parangonables en realizaciones americanas tales como la portada principal de la iglesia de Lampa olas de la iglesia de Santiago en Pomata, todas en Perú. En la portuense hay una mayor complejidad en cl diseño general, más dentro de la tradición clásica, aunque apenas reconocible a causa del aparato ornamental.» Algunas intervenciones del siglo XVII (ob.cit.) Madrid, 1995

15 (I Reyes 6:2-3)

16 (2 Crónicas 3:1-9) y (Ezequiel 40:5)

17 (I Reyes 7, 15-17)

18 AGUAYO COBO, Antonio: Lectura iconológico de l Puerta del Sol de la Iglesia Mayor Prioral de El Puerto de Santa María. Revista de Historia de El Puerto, nº 34, 2005 (1º semestre)

19 Ramírez, Juan Antonio: “Dios arquitecto – J.B. Villalpando y el templo de Salomón” (Madrid, 1999)

20 Viollet-le-Duc: Dictionnaire de l’architecture française du XIe au XVIe siècle (París, 1854)

21 No olvidemos que las Iglesias y Catedrales eran edificaciones que se ejecutaban a lo largo de muchos años y durante ese tiempo podían suceder distintos acontecimientos que obligaran a cambios (n. de a.)

22 Montañosa, J.: “La arquitectura como lugar” (Barcelona, 1974)

23 Serlio, Sebastiano: Libro I sette libri dell’architettura, (Venecia, 1584)

24 Vitruvio Polión, Marco: Arquitectura: Libros I-IV. (Madrid, 2008)

25 “Almendra”, en italiano (n. de a.)

26 John Michell: The Dimensions of Paradise: The Proportions and Symbolic Numbers of Ancient Cosmology. (Kempton-Illinois, 2001)

27 AGUAYO COBO, Antonio: Lectura iconológico de l Puerta del Sol de la Iglesia Mayor Prioral de El Puerto de Santa María. ob.cit.

28 SÁNCHEZ GONZÁLEZ, Antonio: “Luis de la Cerda había recibido una educación doméstica, al calor de las tradiciones familiares, por un lado, sostenida en los valores de una rígida y piadosa moral cristiana y, por otro, en una concepción profundamente humanista. (…) Profundamente cristiano, sólo así se entiende -como reconoce el Padre Las Casas- la manera de encajar por su parte la orden de la reina Isabel la Católica, cuando le pide que desista de sus intenciones descubridoras apoyando a Cristóbal Colón.” Don Luis de la Cerda, 500 años después (El Puerto de Santa María, 2001)

29 MUÑOZ Y GÓMEZ, Antonio: Noticia Histórica de las calles y plazas de Xerez de la Frontera, (Jerez, 1903), pp. 216

30 VEGA GEÁN, Eugenio J.: Origen de las cofradías de la Piedad y el Santo Entierro de Jerez, Centro de Estudios Históricos Jerezanos, pp.5

31 ROMERO MEDINA, Raúl: Los canteros de la obra tardogótica del Monasterio de la Victoria de El Puerto de Santa María (1522-1544) (El Puerto de Santa María, 2010)

32 Wagner, Matthew: Judaísmo: La magia del difunto rabino Yitzhak Kanuri (The Jerusalem Post.2008)

33 Villalpando, J. B.: “In Ezechielem Explanationes et Apparatus Urbis ac Templi Hierosolymitani. Commentariis et Imaginabas” (Roma, 1596); W. Dietterlin: “Arquitectura de la distribución, simetría y proporción de las cinco columnas” (Nürnberg, 1598)

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