Articles

Geometría oculta en Rosslyn

In Análisis de plantas, Análisis geométrico on 4 octubre, 2010 by Álvaro Rendón

© Álvaro Rendón Gómez, mayo 2010

Algo importante ocultaron los Sinclair en la Capilla de Rosslyn, en contra de quienes afirman que todo está magnificado por la novela de Dan Brown. Ya se ha visto en los apartados anteriores algunos de los símbolos más difundidos; sobre todo, los relativos a sus bóvedas y esculturas, dispersas de modo inteligente por el recinto sagrado y respondiendo a un código temporal. Del análisis geométrico de su estructura formal tal vez se descubra algún secreto.
La Capilla está construida al tamaño del visitante, en contraposición con otras iglesias medievales que exaltan las proporciones sólo para impresionar y acongojar a los fieles. Signos externos de la grandiosidad y poder divinos que evita cada segundo que aquella gigantesca Montaña hueca, construida con miles de sillares magníficamente tallados a pie de obra por abnegados maestros entregados a la obra, no se les caiga en la cabeza. Ciertamente parece un milagro que las miles de toneladas de piedra hayan permanecido intactas desde hace quinientos o seiscientos años. Quien se sumerge en ese hueco contenido nunca olvida esa primera experiencia, la impresión sobrecogedora de sus elevados muros, la riqueza decorativa de sus ventanales, el reparto preciso de sus arcos y bóvedas, la descomunal bóveda que asemeja el firmamento… Al contrario de esas otras iglesias medievales, Rosslyn está erigida para acoger y recoger al visitante. La sensación de intimidad desborda su apabullante decoración, teniendo lo que tienen todas: Planta basilical con tres naves, central y laterales; dos cuerpos, el inferior elevado por pilares de nervaduras verticales y arcos apuntados, y el superior mediante muros aguantados por cómodos contrafuertes. Como en los templos egipcios, a medida que se avanza el interior pierde altura, terminando en un espacio de una sola altura, sostenido por seis columnas y el muro trasero, [ilustración 1].

Aún en el centro de la nave central, de cinco tramos, la precisión geométrica demuestra la armonía del trazado de su planta. En el tercer tramo de bóveda, como ya se ha visto anteriormente, se ha esculpido el escudo de los Sinclair en el centro, haciéndolo corresponder con el centro, también, de los cinco tramos; es justamente ahí donde el maestro constructor ha situado las puertas lateras, las orientadas a oriente y occidente, obligando a considerar ese espacio como Cuaternario. En él se dan las cuatro direcciones terrestres (norte-sur, por el sentido de los cinco tramos abovedados; y este-oeste, por la situación de las puertas laterales que marcan el tránsito del visitante).
En la siguiente [ilustración 2] se aprecia cómo estas tres entradas conforman un triángulo equilátero, espiritual y femenino, cuyos vértice G y E se ubican en el centro de sus respectivos umbrales, y el E, en el exterior; siendo el centro de este triángulo el punto N, centro del primer tramo de la nave central y donde presumiblemente iniciaba su recorrido simbólico el neófitos accedía a los grados superiores mediante la iniciación.

Una curiosidad geométrica destacable son los seis círculos que pueden inscribirse en todo el recinto; de los cuales, únicamente cuatro quedan dentro del rectángulos A-B-C-D, considerado como recinto reservado y, por ello, el auténtico santuario de la Capilla, como se verá más adelante. Estos círculos tienen sus centros, de oeste a este, en O1-O2-O3-O4. Los círculos de centros O5 y O6 son externos a este espacio sagrado, lo cual es ya significativo y apoya nuestra apreciación de considerar la Capilla de Rosslyn como un centro iniciático. De la cadena secuencial formada por los cuatro círculos centrales, los tres primeros (O4 y O3 y O2) delimitan los tres grados de la Masonería: Aprendiz, para el espacio delimitado por el círculo O4 que, a su vez, circunda los tramos de bóveda segundo y tercero; siendo el “velo” que lo delimita el primero, diámetro norte-sur del círculo y eje radical con el siguiente, con el que se integra en la cadena, como si fuera una escalera formada por escalones circulares que se relacionan entre ellos por tramos de bóvedas y velos (ejes radicales) y diámetros.
Pero, sin duda, el círculo que requerirá más nuestra atención es el de centro O4, que delimita el quinto, y último tramo de bóveda, y el espacio sacratísimo, A-B-G2-B2. Es rectangular, aunque conformando una proporción muy adecuada que le permite inscribir un hexágono regular estrellado cuyos vértices respectivos O6-G2-H3-O2-C2-B2, forman dos triángulos equiláteros opuestos: El material, activo y masculino O6-H3-C2, y el espiritual, inactivo o femenino G2-O2-B2; cuyo nódulo A3-G3-F3-D3-C3-B3, es otro hexágono regular estrellado integrado por los triángulos opuestos menores A3-F3-C3 y G3-D3-B3. Este nódulo hexagonal estrellado señala el lugar donde se situaba el triángulo de luz que bordeaba el libro de juramentos y las herramientas de la obra, frente a la tribuna donde el Venerable Maestro, flanqueado por el Tesorero y el Secretario, daba fe de cuanto ocurría a la luz de las velas y en presencia de los hermanos asistentes.
El Círculo O1 circunscribe al Octógono regular convexo A1-B1-C1-D1-F1-G1-H1-I1, que posee la propiedad de estar contenidos en líneas principales del trazado de planta del edificio, tanto ejes (A1 y F1, intersecciones de los ejes transversales respectivos E1 y E4, con el axial principal del edificio) como los que dividen en dos a las pilastras con contrafuertes que sostienen a los muros exteriores (B1-I1, sobre el eje que corta a las pilastras 6 y 6′; C1-H1, sobre el eje que corta a las pilastras 5 y 5′; y D1-G1, sobre el eje que corta a las pilastras 4 y 4′). Aún podemos descubrir algo más. El octógono regular es una figura que utilizaron los Templarios para concebir las plantas de muchas de sus capillas e iglesias, porque es susceptible de contener la cruz pateada, el emblema de la Hermandad de Caballeros. En el octógono regular convexo se puede hallar esta cruz sobre el recinto santísimo, destacando el lugar e indicando su verdadera utilidad iniciática.
Finalmente, las líneas de los arcos que conforman el recinto santísimo es una A mayúsculas, que descansan sobre los ocho pilares últimos, cuyos centros son A-B-C1-C2-C3-C4, se disponen según tres “T”, mayúsculas: La formada por C2-C1-B y C1-O1; la C3-C4-A y C4-O1; y, finalmente, la B-O6-A y O6-O1.
La disposición de la Capilla escocesa recuerda a la del Templo de Salomón, [ilustración 3]. En la primera, el acceso parte desde el oeste, atraviesa una pequeña habitación adosada al amplio muro de la cabecera -que no se ha dibujado en la ilustración– y se entra a un espacio de planta rectangular que, a su vez, contiene otro rectángulo menor, concéntrico, aunque de características muy diferentes. En templo de Salomón, la puerta estaba retrasada, orientada al sur y flanqueada por dos columnas de gran tamaño, la de Jaquín y Boaz.

Ambas poseen un ámbito destinado al vestíbulo, introductorio al lugar santo propiamente; utilizado por los fieles como lugar de recogimiento, donde se colocaba la pila con agua bendita alusiva a las aguas primigenias.
En ambos edificios, el lugar santo o templo propiamente, eran rectangulares, de ratio 1:3, que se distribuían según tres zonas perfectamente delimitadas. En Rosslyn estos tres espacios son regulares, tres Cuadrados que se suceden a lo largo de la línea de eje oeste-este. El Cuadrado situado más al oeste correspondería al Ulam salomónico y estaría destinado al ritual masónico de Aprendiz, como veremos a continuación. Contiene al umbral de acceso al espacio iniciático a través del umbral al primer tramo de bóveda, entre las dos primeras columnas exentas que simbolizarían a las célebres columnas salomónicas; así como al primer velo entre las columnas de acceso al segundo tramo de bóveda. En la situada más al norte era el ámbito de influencia del primer vigilante.
Este primer velo, en el templo de Salomón, consistía en una puerta abatible de grandes proporciones, por las que se accedía al Ulam, situado a un nivel inferior y exclusivo de la casta sacerdotal. De algún modo, el que el neófito accediera a ese espacio reservado con los ojos tapados y fuera sometido a movimientos que lo desorientaban, hacía alusión a una presencia ilusoria (porque no es él quien penetra en el recinto santo, sino sus miedos y deseos de luz) y no faltaría a la doble ley del “secreto y silencio” que preside la obra. Como primitivamente los sacerdotes, el neófito únicamente verá dónde se encuentra cuando sea aceptado en la fraternidad; es decir, pertenezca al grupo de elegidos encargados de realizar la Obra.
Inmediatamente después de este primer Cuadrado-Ulam, se accede al segundo que, a diferencia con el anterior, contempla dos velos (el segundo y tercero) y contiene plenamente al tercer tramo de bóveda, la que reproduce la cruz de los Sinclair, la encrucijada de las cuatro direcciones del espacio, origen del largo periplo personal que realizará el Compañero para ser merecedor de la Maestría. Este segundo Cuadrado representa al Hekal del templo hebreo, donde se contienen los objetos sagrados. Durante los rituales del segundo y tercer grado, el aspirante recibe instrucciones precisas sobre el doble empleo de todas las herramientas utilizadas por el masón durante la construcción del Templo.
Finalmente, el tercer Cuadrado, de acceso a la maestría, lo llevará a gozar del último tramo de bóveda hasta acceder al lugar sacratísimo, al Debir, la parte más ricamente decorada de la Capilla; donde hallará las dos columnas alusivas a toda su instrucción. Contemplará la columna del Aprendiz, una espiral evolutiva y ascendente, llena de innumerables de pasos, adornada por las ilusiones del mundo que lo han tentado a abandonar la senda del sacrificio, de la humildad y de la ascética, representada por la columna del Maestro, limpia de adornos y únicamente compuesta por estrías verticales que representan su condición y su deseo de seguir ascendiendo hasta alcanzar las máximas cotas.
Se ha aludido antes al espacio interior sagrado como lugar de iniciación masónica o templaria. De la iniciación primera conocemos algo de su desarrollo y podemos revelar gran parte de su contenido simbólico. De la segunda, no ha trascendido nada. Tal vez en las órdenes de caballería que pervivieron y que la asimilaron podamos encontrar parte de este pasado simbólico que, hoy día, se nos escapa. Por ello, hagamos un símil entre los espacios en Rosslyn que creemos significativos y su posible empleo durante alguna de las tres iniciaciones básicas de todo hermano masón.
La especial disposición de la nave central permite dividir el ámbito que cubre por estratos que coinciden con los diferentes símbolos espaciales desarrollado en el Capítulo 2 de este mismo volumen. Ya hemos de velos que destacan con extraordinaria claridad y precisión sobre la planta expuesta en la [ilustración 4]; así como, la colocación de los vigilantes, primero y segundo, sobre las columnas del norte, o el sur, indistintamente, aunque de manera diagonaliza; es decir, si el primer vigilante se situada en la columna norte del segundo tramo, el segundo vigilante lo hacía en la columna sur del tercer tramo. El primero vigilaba el segundo velo; el segundo se encargaba de controlar que el aspirante conociera las palabras de pase y los signos del grado.

También es de destacar la colocación de la mesa presidencial, donde se ubicaban el Venerable Maestro, flanqueado por el Hermano Secretario y el Hermano Tesorero; generalmente, sobre una tarima que lo elevaban ligeramente del suelo para controlar el desarrollo de la ceremonia y, al mismo tiempo, ser observado por el resto de hermanos asistentes. Se subía a ella por peldaños en número impar. Tradicionalmente eran tres gradas, una por cada grado; que después pasaron a cinco, las tres iniciales más los dos grados de responsabilidad. Frente a las gradas la mesa del juramento sobre el libro de reglas, la escuadra y la regla de 24 pulgadas; y, opcionalmente, otros signos, como la espada, el mallete y dos bloques de piedras, el tallado y el bruto. La mesa se iluminaba por tres velones que delimitaban un recinto de luz triangular de vértice superior próximo a la mesa del Venerable Maestro.
Tanto la grada como la mesa de juramento eran móviles y se ubicaban según el tipo de ceremonia a ejecutar. Durante la primera iniciación, se situaba debajo de la cruz de los Sinclair, en el tercer tramo de bóveda, detrás del tercer velo. En el ritual de iniciación del Compañero, entre el tercer y cuarto tramo de bóveda, tras el cuarto velo, ya dentro del espacio reservado que presiden las tres “Taus” del Débir. Finalmente, durante la ceremonia de acceso a la maestría, ambos elementos se situaban en el último tramo del rectángulo sagrado, en el lugar sacratísimo.
La entrada a la Logia del Maestro Venerable y los demás cargos de responsabilidad se efectuaría por la puerta del sureste, al fondo de la Capilla. Bajando una suave escalera se accedería a la Cripta, que posee cuerpos enterrados y que fue utilizada como cámara donde se guardó el tesoro de la colegiata, lo que daría lugar a las leyendas que confundirían estos tesoros con el Grial. Lo que sí contuvo fueron reliquias muy preciadas y sirvió para los leprosos escucharan las misas. Previa a cualquier tenida masónica o iniciación solemne, los cargos de responsabilidad se reunirían en ella y, esperarían las llegada de la hora de comiendo de la ceremonia.. . . . . . . . .

-.:.-

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: